Se denominan instalaciones fotovoltaicas de conexión aislada a aquellas que no están conectadas a la red eléctrica y que por tanto utilizan la energía generada para autoconsumo. Estas instalaciones son óptimas para entornos aislados, donde se requiere poca potencia eléctrica y el acceso a la red es difícil, convirtiéndose en una alternativa económicamente más viable que un generador alimentado por gasoil, además de ser una solución más ecológica y amable con el medioambiente. Para comprender la importancia de estas instalaciones, conviene tener en cuenta que aproximadamente una cuarta parte de la población mundial no tiene acceso a la energía eléctrica.
Las instalaciones fotovoltaicas aisladas de red se dimensionan de acuerdo a su consumo estimado. Entre sus aplicaciones más frecuentes podemos destacar las siguientes: alumbrado público, bombeo de agua, riego automático, electrificación de viviendas o instalaciones, vehículos tipo caravanas, barcos, estaciones meteorológicas o repetidores de comunicaciones.
El esquema de funcionamiento es el siguiente:
Al igual que sus aplicaciones, las ventajas de las conexiones fotovoltaicas aisladas de red son también múltiples: